Los cumpleaños me parecen un día como cualquier otro. Uno no agarra estrellas fugaces con las manos, ni levanta montañas; ni siquiera sopla nubes. Entonces... por qué es tan especial ese día?
No me dí cuenta hasta que vino ese día, ese no fue como cualquier otro cumpleaños sin contar los de chica, que aunque fueran iguales todos los años, tenían otro color. El último fue vacío. Fue distinto porque no estabas conmigo, porque tuve llanto, soledad, angustia, dolor, enojo. No puedo sacudirte de mi, tendrías que estar acá conmigo por qué no estás? por qué no puedo tocarte, sentirte, hablarte, escucharte? era necesario terminar en soledad?.
Me acuerdo cuando me olvidé de tu cumpleaños, perdoname. Siempre digo que no me tengo que arrepentir de las acciones que haga, pero con vos me arrepiento de muchas cosas, como por ejemplo, no haber ido de campamento, quedarme en la cabaña en la noche para ver las estrellas, de no haberte dado más abrazos, más besos y de haberte dicho que te amo cada día. Extraño charlarte, escucharte, contarte las cosas, que me cuentes tu pasado, verte llorar cuando hablabas de tu papá. Sabés? ahora me pasa a mi. Te debería haber preguntado qué haría yo sin vos. Quizás hubieras tenido una respuesta, algo para que yo no me sintiera tan mal como me siento ahora. Te necesito. Necesito que calmes mi dolor, mis lágrimas, que me defiendas cada vez que alguien me lastima, me grita, o me hace llorar.
Quiero contarte que estoy feliz de haberte tenido en mi vida, que me quedan pocas pero buenas personas al lado, que tenías razón de muchas cosas que decías...
Es una garantía de que no vas a volver. No vas a volver y me dan ganas de tirarme al mar para ahogarme de una vez y dejar de sentir todo lo que siento.
Te extraño. Sé que ahora me darías un abrazo y me dirías las palabras que necesito escuchar. Vos sos el principio y el fin de lo que soy, te amo para siempre y ojala me esperes.
Feliz cumpleaños papá.
